viernes, 21 de marzo de 2014
viernes, 14 de marzo de 2014
Soles
Tengo predilección y debilidad por esas personas ya cada vez menos frecuentes que iluminan tu vida como el sol al amanecer levanta de su letargo a las flores que se despiertan para decorar nuestras vidas de colores y olores. Te arrancan sonrisas o te inspiran con pequeños detalles, en algunos casos casi inapreciables pero con un valor incalculable para el alma.
Son pequeños oasis de energía positiva que con suerte te tropiezas en el desierto de pesimismo, tristeza y monotonía por el que solemos caminar últimamente. La vida tiene sentido porque hay refugios sin miedos, llenos de sonrisas, de amabilidad, de cultura que despierta emociones en tí y sobre todo de esperanza en poder vivir la vida tal y como eres, con tu esencia intacta. Vivir sin que intenten manipularte en todas direcciones y dejando vivir sin hacer daño ni juzgar a los demás.
Estoy enamorado de los soles que te despiertan con el móvil con un buenos díaaaaaaas!!!!!!!!! aunque el séptimo temporal del año este tocando en tu ventana y que usan los puntos de admiración como su manera de contagiarte con su alegría y de los soles que te recomiendan leer un blog que saben que te va a encantar y con el que te sientes identificado, que de verdad disfrutas leyendo y que te hace soñar con una sonrisa que descubre una pizca de felicidad en ese instante.También me enamoro de los soles que comparten fotografías que te inspiran. Y te inspiran en cada momento algo diferente pero siempre algo nutritivo para el alma y el corazón, tal vez paz, serenidad, sonrisas o belleza, sentimientos o sensaciones que son un salto de calidad en ese momento de tu día.
Por los que tengo verdadera debilidad es por aquellos soles a los que le sobran las palabras para iluminar tu vida, una sonrisa, una mirada cómplice es todo lo que necesitan para reconocer que verlas es lo mejor que te ha pasado en todo el día y lo sabes porque después ya no te puedes deshacer de la sonrisa de tonto que se te queda hasta como poco la mañana siguiente sin parar de pensar en volver a tropezarte con sus ojos. Ya lo he escrito alguna vez pero la sensación es que un lunes se convierte en un sábado solo con una sonrisa
Soles que se levantan todos los días con la tarea de proteger a animales o a persona indefensas, que son su única esperanza de luz en su vidas sin saberlo, que piensan en los demás antes que en ellos mismos y que dejan unas huellas visibles a su paso para que nadie se pierda.
Todos ell@s iluminan la vida, son refugios de lo bueno y maravilloso que hay en todos nosotros, ocultan las nubes negras y los vampiros de energía que nos rodean y creo sinceramente que dan significado a ese mundo donde quiero vivir, un mundo lleno de luz, arte , emociones que me hagan sentir vivo y un R. Madrid Campeón de Europa.
sábado, 8 de marzo de 2014
Banda Sonora
Canciones que nos acompañan a diario en nuestras vidas componen nuestra banda sonóra. Música que elegimos escuchar cuando paseamos, hacemos ejercicio, vamos en el coche o simplemente cuando estamos en casa y nos ponemos los cascos dejándonos transportar por sus ritmos y letras que nos empujan a soñar, viajar, recordar o nos inyectan la energía que necesitamos en ese momento y que hacen que no puedas evitar sonreír y saltar a bailar.
La música te mantiene alerta sintiéndote vivo, hay momentos en los que te motiva, otros en los que te llena de melancolía o te inspira romanticismo, te hace reflexionar o te relaja cuando más lo necesitas. Es una droga llena de melodías y ritmos para todos los gustos que me gusta consumir todos los días, siempre tienes la canción que te pide el cuerpo en cada momento a distancia de un solo click.
Todos tenemos canciones del pasado que nos evocan recuerdos y forman parte de nosotros pero los vídeos con los que salpico este post es la banda sonora que me acompaña últimamente , la música que me alimenta y me da cuerda cuando cuando el reloj de mi cabeza empieza a pararse, ademas el baúl de los recuerdos esta cerrado y he perdido la llave.
No soy un mitómano, no sigo a grupos ni a solistas , solo soy fan de canciones mas allá de su estilo musical, aunque tengo preferencia por el arembi o fanky y entre medias puedo saltar a Linkin Park o 30 Seconds to Mars por ejemplo. Soy todo oídos si me hacen sentir vivo o me ponen la piel de gallina.
Mención especial para Birdy una británica que me encanta y que descubrí no hace mucho por casualidad cuando sonaba en un pub irlandés de la ciudad. Necesitaría un post entero para describir la voz tan bella que tiene, es una delicia como toca el piano . Birdy deleita con música para soñar y vídeos cargados de arte. He bajado dos canciones pero pero me apetecería bajar veinte, es puro amor y melancolía. Cierra los ojos, escucha y vuela con Birdy
Y esperando que haya llegado de verdad la primavera a la ciudad… Delafé y las flores azules
Oda a la música ( escrita por Beatriz Bielman)
Aveces la siento suave, fantasiosa y discreta
llena de ilusiones,
de diversas sensaciones
con aroma a mares, armonia o menta
Otras la siento sola, melancólica y triste
confundida en un rincón
partido su corazón
rompe sus esperanzas y sus lagrimas desviste
Ella cae sobre mí como un rocío de flores
retornándome los sueños
restaurado m is anhelos
y llenando mis silencios con llovizna de acordes
Si mi corazón un día se llenara de hastío
no dejes tirada mi musa en el huerto del olvido
¡llévame en tu sifonía!
y deja que fluya mi esencia entre amor y melodía
sábado, 1 de marzo de 2014
Sublime
Lo sublime y la belleza esta en tú interior, solo una persona con un interior tan bello es capaz de abrir su corazón como tú lo haces.
Para Anjira:
Sin soledad, sin locura…no puede nacer el mejor poema. La mejor historia no es mas que la red con la que se atrapa la rareza de vivir, ese es un matiz que pasa desapercibido cuando miramos el conjunto. Ser sublime sin intermitencia, al fin y al cabo como decía Borges, el mundo es un sistema de citas, que ya estaba todo inventado. Es la red, el tejido. Eso es lo nuestro.
Un sabio anciano japonés explicaba que el viaje a luna no había significado nada y que sin embargo él veía pasar las teteras a cine kilómetros por hora en su cocina. Esa es la única rareza, lo sublime, la materia real escondida tras el pesado velo de lo cotidiano.Y sin embargo, preferimos seguir fingiendo maravillarnos con lo monumental, trivializamos las maravillas hasta finalmente caer en el mismo tedio insondable del que queremos huir.
Que manera mas escandalosa de ciencia ficción es buscar la emoción en lo ajeno, intentas tocar imágenes desconocidas, huir del misterioso tacto de la realidad directa.
La ficción interior que diría Ballard ( escritor de ciencia ficción) eso es lo sublime sin intermitencia, abrir los ojos para darse cuenta que el telón esta ahí, en todas partes, esperando las palabras perfectas que lo eleven, que sepan apreciar la plasticidad de lo personal, dando pie a la mas perfecta disección de lo subjetivo, de lo terrible o maravilloso, de lo desconocido y sorprendente que es estar vivo dentro de este azar que llamamos aquí y ahora.
¿Y cuando lo sublime en alguien es un velo tan fino y ligero que una pequeña brisa lo eleva y deja al descubierto un vacío infinito?
¿ Que hago si no hay una pizca de lo sublime? ¿ Que pasará más tarde?
Más tarde tendré que respirar despacio, voy a tener que arrastrar el saco de mis emociones hasta esta habitación y volveré a quitar el lazo que anudé por error. Recordaré que no tiene sentido esta lucha con el pasado porque descubres que no existe el pasado, porque mirar por el retrovisor solo te sirve para distanciarte cada vez mas del presente y para dejar escapar los autobuses que te llevan a casa.
Escucharé de nuevo aquella canción que me devuelva a la playa donde lo sublime es cotidiano y los juegos en la arena solo son juegos….y aunque jamas sea capaz de arrepentirme por ese lado tan humano que a veces se apodera de mí, hace tiempo que me he encontrado y diferencio con nitidez lo autentico y la belleza. Esa esencia no puede ser borrada, ni siquiera empañada por la tentación de fantasías y promesas vacías.
Joder, ni loco.…ni se te pase por la cabeza intentar volver a llevarme a tu mundo otra vez, solo puedes enseñarme a odiarte.
Lo sublime es la cuerda que da fuerza a los latidos de mi corazón, abre mis ojos y el amor recobra todo su sentido, es una búsqueda del arte en cada rincón del alma.
viernes, 28 de febrero de 2014
lunes, 17 de febrero de 2014
Un paseo por Brujas
Después de una hora en tren desde Bruselas llego a Brujas con la idea de sumergirme en la ciudad sin ningún plan determinado, la única obligación es apartarse del circuito turístico habitual y descubrir esta pequeña maravilla del norte de Bélgica dejando que ella te susurre los caminos, jardines y rincones que esconde.
En cuanto sales de la estación tienes la sensación de que has saltado de una maquina del tiempo que te ha llevado a la edad media, la ciudad desde el primer instante evoca un ambiente medieval, mágico e inolvidable.
Recorrer sus calles empedradas es como vivir un cuento de otra época, un paseo por el pasado que rebosa nostalgia por los bellos recuerdos de la historia que solo en los libros pudimos conocer.
Brujas te transporta a través de sus canales pero aún mas por sus aromas, olores a piedra mojada y a enredaderas que camuflan muchas de sus casas , por sus sabores a cerveza rubia y a exquisito chocolate que encuentras en pequeñas tiendas salidas de cuentos que leías en las noches de tormenta, los sonidos de la brisa que quiere ser discreta y el agua mansa de los canales y de los pequeños lagos que inundan toda la ciudad te acompañan en todo momento.
Todo parece como un decorado de película de época donde puedes tropezar por el camino con la Iglesia de Nuestra Señora donde se puede contemplar una virgen de mármol obra del maestro Miguel Angel o recorrer un casco histórico precioso lleno de vendedores de chocolate y pintores que reflejan su visión de la ciudad en sus cuadros. Cruzas por muchos puentes antiguos que se elevan por el canal, estas rodeado de casas rústicas de piedra donde podría estar viviendo Heidi y el dichoso abuelito.Se deja ver La Torre de los Hallen del año 1248 que parece ser el emblema de la ciudad. La torre compite por ese titulo con los otros emblemas de Brujas, los cisnes y el chocolate, un dulce afrodisiaco que puedo jurar, es lo mas exquisito que han probado mis labios (bueno... lo más exquisito después de los labios de Daniela, una guapa suiza a la que no me cansaba de besar por todo Madrid en el año 98, juro que sus labios sabían a mermelada de arándanos…..pero esa es otra historia), un chocolate que al deshacerse en la boca te hace despertar todos tus sentidos en una explosión de sabor a felicidad.
Sus edificios oficiales como el ayuntamiento o el palacio de justicia son de estilo gótico, puedes encontrarte con un palacio del siglo XIX imponente o con la famosa calle de la Orilla Verde donde se juntan la mayoría de los restaurantes mas típicos de brujas donde el plato estrella son las patatas fritas, pero que nada tienen que ver con las que conocemos nosotros, son simplemente exquisitas, incluso aquí tienen su propio museo de la patata frita, estos belgas hacen de las patatas todo un arte.
Puedes perderte y yo diría que debes perderte caminando o en bici por sus callejuelas, hasta lo que te puede parecer un simple portal de una casa, al abrirlo te puede dar acceso a un bar con aire a posada antigua con balconcitos sobre los canales donde probar la mil y una cervezas que te proponen.

Y ya con un par de cervezas de más encima comienzo un largo paseo por el famoso Lago del Amor. Cuenta la leyenda que el nombre del lago viene de una mujer que se llamaba Minna, ella estaba enamorada de un chico de Brujas, pero su condición social no era la apropiada para ella, por lo que el padre de Minna no aceptaba aquel matrimonio, por eso la chica un día se escapó de casa y fue a esconderse a una zona del lago donde acabó muriendo. Su enamorado roto de dolor se dice que separó las aguas y la enterró bajo ellas para que perdurara por siempre el amor en el lago. No se si perdura el amor en este lago pero al recorrerlo se percibe un halo de romanticismo que te contagia irremediablemente.
Después de una buena caminata a través de sus senderos rodeados de naturaleza, siempre vigilado por el lago en calma y con la leyenda de Minna aún en mi cabeza me senté en un rincón de uno de los jardines tan llenos de vida que tienes a la vista y en compañía de unos preciosos cisnes que jugaban a escasos metros de mí con la mirada curiosa pero ya acostumbrados a la gente me puse a leer un rato las aventuras de Sofia en el libro de Jostein Gaarder, estando inmerso en aquellas páginas, con el sonido de la brisa al rozar con el agua y el aire puro revoloteando a mi alrededor fui consciente del momento perfecto que estaba pasando, un momento de lucidez que me hizo sentír que estaba en Brujas de verdad, en otro país, en un cuento real, me di cuenta de estar viviendo un pequeño instante de felicidad , todos mis sentidos estaban unidos en ese presente perfecto. Esa nitidez del momento creo que se puede llamar felicidad, aunque solo fueran unos minutos . Podría tranquilamente tener la sensación de pertenecer a este lugar, sentí una paz absoluta y ya estaba listo para no regresar.
Al atardecer, cuando las barcas dejan de pasar por el canal las casas se reflejan en las aguas calmas y crean reflejos maravillosos que te dan una perspectiva fotográfica preciosa y original, toda una tentación para pintores o fotógrafos. Bien entrada la noche los edificios se iluminan con una luz rara, algo amarillenta pero que te deja ver aún mas si cabe la maravilla de cuento en el que te encuentras.
Ya tenía que regresar y no tenia ningunas ganas de hacerlo pero antes volví a dejarme embriagar por su rubias cervezas y no pude resistir el volverme a perder un poco más por sus sendas de leyenda.
Hecho de menos esta paz que ya no se respira en España.
Brujas me emocionó, una ciudad que rescató en mí un romanticismo y nostalgia de la vida en un lugar tan maravilloso.
En cuanto sales de la estación tienes la sensación de que has saltado de una maquina del tiempo que te ha llevado a la edad media, la ciudad desde el primer instante evoca un ambiente medieval, mágico e inolvidable.
Recorrer sus calles empedradas es como vivir un cuento de otra época, un paseo por el pasado que rebosa nostalgia por los bellos recuerdos de la historia que solo en los libros pudimos conocer.Brujas te transporta a través de sus canales pero aún mas por sus aromas, olores a piedra mojada y a enredaderas que camuflan muchas de sus casas , por sus sabores a cerveza rubia y a exquisito chocolate que encuentras en pequeñas tiendas salidas de cuentos que leías en las noches de tormenta, los sonidos de la brisa que quiere ser discreta y el agua mansa de los canales y de los pequeños lagos que inundan toda la ciudad te acompañan en todo momento.
Todo parece como un decorado de película de época donde puedes tropezar por el camino con la Iglesia de Nuestra Señora donde se puede contemplar una virgen de mármol obra del maestro Miguel Angel o recorrer un casco histórico precioso lleno de vendedores de chocolate y pintores que reflejan su visión de la ciudad en sus cuadros. Cruzas por muchos puentes antiguos que se elevan por el canal, estas rodeado de casas rústicas de piedra donde podría estar viviendo Heidi y el dichoso abuelito.Se deja ver La Torre de los Hallen del año 1248 que parece ser el emblema de la ciudad. La torre compite por ese titulo con los otros emblemas de Brujas, los cisnes y el chocolate, un dulce afrodisiaco que puedo jurar, es lo mas exquisito que han probado mis labios (bueno... lo más exquisito después de los labios de Daniela, una guapa suiza a la que no me cansaba de besar por todo Madrid en el año 98, juro que sus labios sabían a mermelada de arándanos…..pero esa es otra historia), un chocolate que al deshacerse en la boca te hace despertar todos tus sentidos en una explosión de sabor a felicidad.Sus edificios oficiales como el ayuntamiento o el palacio de justicia son de estilo gótico, puedes encontrarte con un palacio del siglo XIX imponente o con la famosa calle de la Orilla Verde donde se juntan la mayoría de los restaurantes mas típicos de brujas donde el plato estrella son las patatas fritas, pero que nada tienen que ver con las que conocemos nosotros, son simplemente exquisitas, incluso aquí tienen su propio museo de la patata frita, estos belgas hacen de las patatas todo un arte.
Puedes perderte y yo diría que debes perderte caminando o en bici por sus callejuelas, hasta lo que te puede parecer un simple portal de una casa, al abrirlo te puede dar acceso a un bar con aire a posada antigua con balconcitos sobre los canales donde probar la mil y una cervezas que te proponen.

Y ya con un par de cervezas de más encima comienzo un largo paseo por el famoso Lago del Amor. Cuenta la leyenda que el nombre del lago viene de una mujer que se llamaba Minna, ella estaba enamorada de un chico de Brujas, pero su condición social no era la apropiada para ella, por lo que el padre de Minna no aceptaba aquel matrimonio, por eso la chica un día se escapó de casa y fue a esconderse a una zona del lago donde acabó muriendo. Su enamorado roto de dolor se dice que separó las aguas y la enterró bajo ellas para que perdurara por siempre el amor en el lago. No se si perdura el amor en este lago pero al recorrerlo se percibe un halo de romanticismo que te contagia irremediablemente.
Después de una buena caminata a través de sus senderos rodeados de naturaleza, siempre vigilado por el lago en calma y con la leyenda de Minna aún en mi cabeza me senté en un rincón de uno de los jardines tan llenos de vida que tienes a la vista y en compañía de unos preciosos cisnes que jugaban a escasos metros de mí con la mirada curiosa pero ya acostumbrados a la gente me puse a leer un rato las aventuras de Sofia en el libro de Jostein Gaarder, estando inmerso en aquellas páginas, con el sonido de la brisa al rozar con el agua y el aire puro revoloteando a mi alrededor fui consciente del momento perfecto que estaba pasando, un momento de lucidez que me hizo sentír que estaba en Brujas de verdad, en otro país, en un cuento real, me di cuenta de estar viviendo un pequeño instante de felicidad , todos mis sentidos estaban unidos en ese presente perfecto. Esa nitidez del momento creo que se puede llamar felicidad, aunque solo fueran unos minutos . Podría tranquilamente tener la sensación de pertenecer a este lugar, sentí una paz absoluta y ya estaba listo para no regresar.
Al atardecer, cuando las barcas dejan de pasar por el canal las casas se reflejan en las aguas calmas y crean reflejos maravillosos que te dan una perspectiva fotográfica preciosa y original, toda una tentación para pintores o fotógrafos. Bien entrada la noche los edificios se iluminan con una luz rara, algo amarillenta pero que te deja ver aún mas si cabe la maravilla de cuento en el que te encuentras.
Ya tenía que regresar y no tenia ningunas ganas de hacerlo pero antes volví a dejarme embriagar por su rubias cervezas y no pude resistir el volverme a perder un poco más por sus sendas de leyenda.
Hecho de menos esta paz que ya no se respira en España.
Brujas me emocionó, una ciudad que rescató en mí un romanticismo y nostalgia de la vida en un lugar tan maravilloso.
jueves, 13 de febrero de 2014
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